Thursday, December 9, 2010

por favor, no

Alguna vez escuché que alguien dijo que en otros países existía la campana espacial. Un espacio, que diría yo, corresponde a darse la vuelta con los brazos abiertos. Ese espacio es mi espacio, un espacio al que sólo dejo entrar a las personas que quiero y que no quiero sólo cuando monto en bus o metro en horas pico.
No me malentiendan, no es que sea repelente, pero tocarse es un asunto que requiere, como yo lo veo, algo de familiaridad.
Hace años vengo pensando en esto hasta que hace poco conocí a una amiga de unos amigos, desde el momento que la vi pensé, ay, me cayó gorda. Ella pensó lo mismo, yo lo vi en sus ojitos negros. Al despedirse le dio pico a todos mis amigos y se me fue viniendo. Mi personita interior entró en pánico, se paró y me empezó a gritar ¡¡¡¡NOOOOOOOOOO!!!! La chica en cuestión no lo notó, así de buena actriz soy. Pero yo quería limpiarme el cachete inmediatamente, como los niños: no, no, no, me borro sus besos, guácala. Como de tía abuela con pintalabios.
Sé que en algunas personas suelen hacer esto, besar cuando acaban de conocer. Yo no, no puedo. Tocar la gente, en el brazo, en el hombro, tampoco me es muy fácil.
Por favor, si me acaban de conocer, no me den pico, mucho menos abrazo (HORROR). No quiero ser repelente de verdad y moverme hacia atrás mientras la gente viene con la boca estiradita.
Gracias

Thursday, December 2, 2010

Esto es lo que quiero hacer.

Yo estudié Historia, como muchos saben, pero no quise dedicarme a eso. Luego fui profesora de inglés y me aburrí, no por las clases, sino por el lugar en el que trabajaba y decidí hacer una especialización en Gestión y promoción cultural que fue un fracaso y con eso fui la jefe de mercadeo de un canal de televisión, tampoco duró mucho y volví a las clases de inglés, que es francamente lo que más me gusta. Ahora estoy haciendo una maestría en eso, en enseñanza de lenguas extranjeras (que es sólo inglés en mi caso, pero en el de mis compañeros es inglés, francés y en algunos casos italiano). Cuando empecé esta maestría me di cuenta que esto es lo que verdaderamente me gusta. Ahora estoy dando clases, como parte de un convenio de la Universidad de Antioquia y el municipio de Itagüí, en colegios públicos a estudiantes de 9° y 10° y a profesores de primaria. Hoy terminamos un curso y al terminar los niños que dieron una carta y una chocolatina. La carta me enterneció casi hasta las lágrimas.