Hubo un tiempo, no muy lejano, en que conocer gente por internet era de losers y nerds. Parece que ya no, y si sí, tampoco importa, por tener este blog he conocido gente maravillosa y que quiero que siga en mi vida por mucho mucho tiempo. El sábado nos juntamos algunos de los losers, nerds y críticos sociales que se pasan por acá. Todo empezó con la coincidencia que conté hace unos meses y siguió con la coincidencia número dos, que precede esta entrada. Todos decidimos, y la vida ayudó (que Mónica viniera de Suiza, Sebas de México y Alexander de Bogotá; que nadie tuviera un plan mejor), encontrarnos para conocernos. Yo conocía a casi todos desde antes, pero entre ellos muchos no se conocían. La noche empezó lenta, Olga y yo llegamos a las 8:20 (habíamos quedado entre 8:00 y 9:00) y la mesera, Margarita, que es todo un personaje, nos avisó que había ido un muchacho grande, cuajo y bonito a preguntar por nosotros. Al principio pensé que era Juandaví, pero Juandaví no es cuajo. De pronto un muchacho, de camisa de rayas, no gordo y peinado (contrario a su descripción) me preguntó si yo era Margarita: Alexander. La Caballero, cuyo segundo hogar es El Guanábano ya estaba allá y procedió a darnos una mesa, porque su segundo trabajo es ser hostess, estaba con una amiga de ella de la que había oído hablar y que está en twitter: Catalina Palmer (yo pensé que era su apellido, pero no, es que es alta alta como una palmera). Al rato apareció Sebastián, lindo como siempre y con esa carita de niño que tiene, está tal cual lo recordaba, siempre sonriendo y con un acento más paisa que el mío a pesar de llevar ya algunos años viviendo por fuera. De ahí todo se siguió más rápido, llegaron Juandaví (the popstar), Lalu, Mónica, Juan Vásquez estuvo por los laditos. Casi todos fumamos (la única que no, es Lalu) y nos quedamos parados en ruedita fuera del bar, con ganas de sentarnos, lo que en mi caso nunca pasó, siempre estuve parada en la puerta. Me fui a acompañar a Lalu a comer y cuando volví ya se habían tragado una media de guaro y todos se veían radiantes y contentos. Todos, como esperaba, me cayeron muy bien. Mónica es muy bonita, querida y muy charra, de risa fácil y muy buena conversadora, justo como me la imaginaba e intuía por como escribe sus comentarios. Lalu, como dije antes, es, también muy bonita, inteligente y muy buena conversadora. Como para no perder la oportunidad de hablar con todos, nos turnábamos en corrillitos de tres o cuatro. Juandaví, contrario a lo que él pueda pensar o decir, se portó como un caballero y nos hizo reír mucho porque siempre habla en serio, es serísimo. Lástima que lo cogieron los traguitos un poco más rápido que a los demás y se fue temprano. Nos hizo mucha falta. Yo, otra vez, les quiero pedir disculpas por el volumen de mi voz, y por hablar tanto tanto. Ay, chicos, no recuerdo todo todo, yo quisiera contar todos los chistes que hubiéramos querido tuitiar. El único que recuerdo es de Sebas: "Las güevas, el que no tenga barriga después de los cuarenta es una loca". Como todos somos pobres no tenemos Blackberry, ni qué decir de Iphone. ¡¡Me divertí montones, ojalá nos volvamos a ver!! Anímense con los comentarios, para que rellenen esta relatoría llena de huecos. Ángela, creo que hablo por todos, nos hubiera encantado que estuvieras.
Tuesday, October 26, 2010
Relatoría
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maggie mae
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Friday, October 1, 2010
coincidencia parte 2
El viernes iba hablando por teléfono con Juan y me monté a un bus, cuando me monté, vi una niña pelirroja, de gafas, bonita, que me miró y me preguntó con curiosidad ¿Margarita? y yo dije ¿Lalu?
Es muy extraño como alguien que sólo ha visto foticos (creo que una sola, de perfil) me reconozca inmediatamente. Bueno, que a mí me pase lo mismo, es también muy extraño.
Lo más extraño de todo fue la conversación. Como si antes hubiéramos hablado, vengo de una reunión en el centro, yo vengo de la dentistería de la eps, a la que voy por primera vez, ¿te atendieron bien y rápido? si, llegué un poquito tarde porque había un taco en la avenida de El Poblado, y me atendieron de una.
Lalu se bajó pocas cuadras después, no pudimos conversar mucho. Quedé con la sensación de que me gustaría hablar con ella, parece una persona con la que me gustaría parcharme. Así que, Lalu, es una invitación a que nos parchemos por ahí y nos tomemos una cervecita, invitación que, por supuesto, se extiende a los participantes de la coincidencia anterior y a quienes no conozco también.
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