Alonso Sánchez Baute es un abogado y escritor del Cesar. En el año 2002 obtuvo el Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá con la novela Al diablo la maldita primavera. El Escritor dejó su natal Valledupar cuando tenía 16 años para estudiar y nunca volvió, con este libro el autor quiso contar la historia de su ciudad, del Cesar y de dos personajes, para la opinión pública, malditos: Simón Trinidad (Ricardo Palmera Pineda), el guerrillero y Jorge Cuarenta (Rodrigo Tovar Pupo) el paramilitar.
Los personajes son el pretexto para contar la historia de la región, o ¿es al revés? La historia casi siempre la cuenta doña Josefina Palmera, con casi cien años, y una estupenda memoria, conoce los inicios de la región, de cómo se inventaron un departamento, del auge algodonero, conoce sus gentes, hace parte de la clase alta del Valle y da cátedra sobre economía, política y sociología, el personaje es inverosímil, uno no puede creer que haya alguien así. Nunca queda claro si él se la inventó o la señora si existe. Uno nunca sabe si esto es una novela o una crónica.
Al principio uno se pierde: menciona y menciona nombres y uno no sabe quiénes son, hay que ser nativo para saberlo. Después también sigue uno perdido, el libro tiene tantos elementos que uno no logra cogerla del todo. Por un lado está la historia de la región, por otro, la de las familias (no sólo de los personajes en cuestión sino de toda la red de familias) contada no sólo por la señora que mencioné sino por amigos y familiares y ex novias y hasta empleadas del servicio. Por otro, la historia de los personajes y por último la del autor. Esto último carga y carga mucho: "El encuentro ocurrió en mi apartamento bogotano, desde donde se aprecian el verde y el rojo de los cerros orientales" (p. 172) o "Andrés es mi amigo de vieja data. Nos conocimos en Londres (exactamente en el flat No. 5 de la Priory Road, en West Hampstead) cuando el…" (p. 250), cosas como estas se repiten en todo el libro, y a parte de no tener nada que ver con el libro, le dan a uno la impresión de que el autor quiere dar a entender que tiene platica, lo cual poco importa. Otra cosa que el autor menciona todo el tiempo es su homosexualidad, por un lado muestra que en Valledupar son homofóbicos y por eso nunca más quiso volver. Pero creo que también tiene un problema con su homosexualidad y usó el libro para sacarse la espinita: eso no tiene nada que ver con Jorge Cuarenta o con Simón Trinidad, ni con la Historia del Cesar.
Creo que mientras escribía y dándose cuenta de que las cosas no iban en orden y que el lector se confundiría dice: "Pero no caigamos en la trampa de la dispersión" y más adelante "Pero es mejor no hablar con tanto desorden y contar la tragedia desde el principio" (p. 253). Al libro le falto editor, o un lector amigo que le dijera que se estaba dispersando.
Hay otras cosas que hace el autor que no me gustaron, una serie de referencias cinematográficas desafortunadas: "o, digámoslo como lo dijo Al Pacino en esta película cuyo nombre olvido: si tienes el dinero, tienes el poder" (p. 156) o "que fue lo mismo que dijo con otras palabras Manny Rivera en Scarface: hijo de gato caza ratones" (p. 80) o "no me busco problemas con nadie, habría dicho con elegancia Rick en Casablanca" (p. 276) o "Esas silenciosas Fuerzas del Mal disfrazadas como Fuerzas del Bien son las mismas que menciona Kevin Spacey en los sospechosos de siempre cuando advierte que el mejor truco del diablo es convencer a todo el mundo que él no existe" (p. 214). También pone tres y cuatro adjetivos sinónimos juntos: "Súpito. Muerto. Noqueado. Atontado" (p. 263); "el muchachito invadió este mundo envuelto en el cordón umbilical. Morado, azulino, violáceo, lívido" (p. 58); "luego de su administración la ciudad luce cariada, desvencijada, avejentada" (p. 62). Hombre para qué tanto adjetivo junto. (si alguien recuerda la copia por triplicado).
No pude terminar este libro. Me parece un libro mal escrito y deja claro que el autor es un investigador muy desordenado y que escribió para sus amigos y no para un público más amplio. Las razones para vincular estos dos personajes, aparte de cosas obvias como que son de la misma ciudad, se vuelven cada vez más absurdas al buscar parecidos como que ambos estuvieron en la milicia, que ambos tuvieron problemas en las rodillas, etc.
Finalmente, el personaje de la señora (o la señora) hace aseveraciones que hacen que se le paren a uno los pelitos: "La violencia anida en nuestro corazón porque es la única manera que conocemos de hacernos respetar. La violencia es nuestro orgullo, nuestra dignidad, nuestra identidad: es ser avispado, es no dejarse mangonear" y "No pocos en el pueblo se identificaron con Cuarenta sabiendo que él hizo lo que otros siempre quisieron hacer pero nunca tuvieron las agallas para hacerlo. Cuarenta se convirtió en nuestro mayor héroe cuando nos devolvió la tranquilidad edénica, cuando se encargó de proteger nuestras propiedades". En este punto paré.
