El parche me dio mucho mareo ayer, cada vez me sentía peor (el mismo mareo de cuando uno está empezando a fumar). Me dio dolor de cabeza también. Me tocó quitármelo antes de dormir.
Hoy me puse el de 14mg. Se ve así:
Tuesday, January 28, 2014
28 de enero: dos semanas.
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maggie mae
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Monday, January 27, 2014
y vuelve el perro...
Hay muchos historias sobre los procesos de alguien para dejar de fumar. Este es el principio de la mía.
Yo empecé a fumar a los 13 (lo que quiere decir que llevo más de 20 años fumando). Desde que tengo memoria quiero fumar, solía coger los lápices de colores y pretender fumar y hablar en inglés cuando tenía 4 años, me parecía tan glamuroso. Le decía a mi mamá que cuando fuera grande iba a fumar, iba a ser geógrafa y fumar. Solo cumplí lo segundo.
Siempre he pensado que el cigarrillo en la mano (y oler a cigarrillo) es como mi signature. Como que sin cigarrillo no soy bien yo. Soy de esas personas de las que dicen “si ella deja de fumar, cualquier deja de fumar”.
Hace como 7 meses pensé en dejar de fumar. Compré unas pastillas para la ansiedad, otras pastillitas de nicotina y empecé. La primera semana no pude trabajar, estaba revisando una tesis y haciendo una traducción, todo era urgente, como siempre, y yo sin cigarrillo no pude sentarme al computador por más de 5 minutos. También tenía un cigarrillo electrónico, guardado de la última vez que lo había intentado. El maldito se dañó a las dos semanas. Duré tres meses.
En diciembre, mientras estaba en Medellín donde mi mamá decidí pedir todo lo que no he probado que se puede comprar: parches, un kit que se llama kick your nic out, unas pastillitas naturales y unos palillos (say what?). Las reseñas de esos productos me hacían pensar que era posible. De todos los métodos me falta la hipnosis. No quisiera recurrir a eso.
Hace dos semanas me dio una gripa como nunca en la vida me había dado. Yo no soy de gripas fuertes y me he enfermado muy pocas veces en la vida. Bueno, esta vez sentí lo que siempre le había oído a los demás: dolor en el cuerpo como para no pararse, dolor de cabeza (que pensé que se me había reventado algo allá adentro), mocos, ojos llorosos. Me cansaba de caminar dos pasos, me ahogaba. La muerte me está rondando, pensé. Ay, ahora sí: pipeta de oxígeno ¡y a los 36!
Luego de una semana, todo ese malestar le dio paso a una tos de perro. Me reía como pulgoso. Home, ¡yo con esta cara no puede tener esa risa!, me decía. Era tanto el malestar y esa tos que ni siquiera tuve ganas de fumar, por lo menos no permanentes. Ya estuve en una fiesta y no fumé. Bueno, tampoco tomé trago, así que no sé si sí es prueba superada.
Hoy es importante porque lo que había pedido llegó. Tengo miedo de empezar todo. Pero le voy a dar, esta vez sí. Me puse el parche. Creo que está fuerte, ya llevo dos semanas sin fumar y supongo que por mi cuerpo ya no corre tanta nicotina. Tengo un poco de dolor de cabeza y un mareillo. Son tres cajas para tres fases, 21, 14 y 7 mg. Cada caja trae 14 parches.
Los palillos se llaman “chewing stick” y vienen en dos sabores: árbol del té y canela. De acuerdo con las reseñas, la sensación de morder algo, de tener algo en la boca ayuda con la ansiedad y con este sabor a mentol no dan ganas de ponerse a mecatiar, entonces, es gana-gana. Debe verse rara una mujer cosmopolita como yo con un palillo en la boca, pero si ven Hotel Chevalier, entenderán que no es tan terrible: son palillos chic, motherfuckers.
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maggie mae
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