A veces veo tipos en la calle que encuentro muy atractivos, nunca hago demasiada fuerza para conocerlos (a menos que esté tomando) porque sé que cualquier cosa que hagan, hará que pierdan su brillo fálico. Me he convertido en Seinfeld en mujer, la diferencia fundamental, aparte de que yo soy una mujer real y él, un personaje ficticio masculino, es que él vivía (vive, sí, vive: Seinfeld no ha muerto para mí) en NY, una ciudad grande con millones de mujeres por conocer, mientras yo vivo en una ciudad que parece un pueblo, en la que los grados de separación entre quienes no conozco y yo es uno, y que tiene pocos hombres disponibles (amplia discusión he tenido con el montón de amigas solteras en estos últimos meses: escasez de hombres libres, heterosexuales e inteligentes en Medellín). Bueno, sacando el asunto de la escasez de rinocerontes, y volviendo al problema, ¿qué hace que se opaque aquello? En primer lugar, que digan ciertas palabras, por ejemplo: cabello, carro (para referirse a un bus), enojarse (yo no me enojo, yo me pongo brava o me emputo, a veces me pongo como un tití), disco (para referirse a una canción, hombre, un disco es un elemento circular que contiene varias canciones, en ocasiones puede ser una sola, pero eso no da para decirle disco a la canción. Esta la pasé y me supo a cacho), mamita (para referirse a la abuelita, con el argumento pendejo de que abuelita es la mamá del papá y mamita, la de la mamá), entre otras. Expresiones como "dios mediante" o "Gracias a dios" me desinflan inmediatamente. Los nombres en inglés, puede ser interesantísimo o pispísimo el hombre, pero (no quiero herir susceptibilidades, pero me pasa) John Jairo Jaramillo o Jaider Villa hace que se me baje ipso facto. La mala pronunciación, ay no, yo con taDSi no puedo, no me da, y aDStraPto, tampoco. La pronunciación correcta de la equis es impajaritable, así como las combinaciones CT, CD, etc. La mala ortografía… ¿Seré yo, Señor? (nah, son ellos maldita sea). Esto puede parecer muy superficial, tal vez lo sea. Pero todos tenemos unas condiciones que quienes nos rodean deben tener. Los hombres deberían agradecer que estas sean cosas que se solucionan rápidamente, sin mucho dolor. Los hombres se fijan más en cosas físicas que a veces ni una operación podría arreglar. Las mujeres a pesar de fijarnos en cómo se ven, finalmente nos transamos por una buena personalidad, un sentido del humor decente y tal vez que sea un buen catre (aunque el amor a veces perdona que sean los peores). Los hombres en cambio se van primero por cómo se ven las mujeres y luego, de pronto, en el resto (y si no es así, ¿por qué son los hombres los que tienen trophy wives y no las mujeres?). Yo, por ejemplo, si pudiera decidir la manera en que quiero que se vea mi chico, nunca me habría quedado con un tipo bajito y gordito (como han sido casi todos). Los prefiero más bien altos y flacos y narizoncitos (hace rato que uno de esos no me pasa). * Seinfeld dejó algunas mujeres por cosas como comerse las arvejas una por una, porque tenía manos de hombre (yo la habría dejado), porque no quiso darle un masaje, porque vio que su papá que era quien cocinaba no se lavó las manos después de ir al baño: pequeñeces. Pero, carajo, ¿no está la vida hecha, pues, de pequeñeces?
Sunday, February 14, 2010
Sponge-worthy guys
Posted by
maggie mae
51
smooches
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