Sunday, October 2, 2011

Ay, Manizales del alma (ojo al cliché)


La primera vez que fui a Manizales tenía 18 años. Fui a un festival punk sin permiso de mi mamá. Nos fuimos en el carro de una amiga. Íbamos 2 hombres y tres niñas. Llegamos de noche y casi no encontramos un lugar que pudiéramos pagar. Al fin nos quedamos en un hotel (?) cerquita de la Plaza de Bolívar. Sólo tenían tres camas entonces me tocó dormir con una amiga. Yo le puse una camiseta a la almohada porque daba mucha desconfianza poner la cara ahí. Nos picaron muchísimo las pulgas.
El festival era en un barrio que se llama El Solferino. Supongo que era un barrio popular, las calles no estaban pavimentadas, era un pantanero horrible y yo sólo veía punkeros acostados en el piso. Como si no hubiera locales, todos habíamos ido de otras ciudades. Creo que nos quedamos media hora: no éramos tan punkeros como creíamos. No volvimos. Nos quedamos una noche más pero fuimos a otros lugares donde no había tantos punkeros y era más limpio.
La impresión que me dio la ciudad era de estar desmembrada. Todo quedaba lejos de todo. Mejor: separado por potreros. En Medellín cualquier terrenito es susceptible de convertirse en edificio y eso han hecho, construir todo.  Allá, en Manizales, menos mal no se puede.
Dos o tres años después volví en un viaje de la universidad, sólo recuerdo Chipre y mi profesor (el mejor profesor del mundo: Roberto Luis Jaramillo) diciendo “mira, Margarita, al fondo se ven las tormentas del Chocó” y justo ese día Manizales no tenía muchas nubes y vimos las tormentas del Chocó tomando cerveza en lata.
Después, muchos años después, volví. En el 2008. Me enamoré de un local y con él de la ciudad. Desde entonces, cada vez que vuelvo (me disculparán lo cursi de aquí en adelante), siento como si volviera a mi casa. Esa sensación que tiene uno de descanso, de alivio, cuando llega a la casa, abre la puerta y la casa le devuelve ese olor característico que sólo la casa de uno tiene, el olor de la comodidad. Así me siento cuando llego allá y decidí que me quiero ir a vivir allá.
La gente hace caras raras cuando digo que me voy a ir. ¿Manizales? Preguntan haciendo cara de asco. Sí, Manizales. ¿Eso no es un pueblo? preguntan ¿Y Medellín no lo es? Contrapregunto y respondo: Medellín es un pueblo gigante, que se las da de mucho y no tiene nada de lo que tienen las grandes ciudades, o bueno, sí: unos tacos eternos.
Manizales podrá no ser la gran metrópolis, pero ¿por qué siempre tenemos que irnos para las grandes ciudades a que nos traguen? Yo la prefiero mil veces. ¿Allá no son muy godos? Siguen preguntando y yo increpo ¿Medellín no es una ciudad muy goda? Puede haber muchas cosas en contra de las dos ciudades, no importa qué más cosas me puedan decir, yo quiero vivir allá y punto.

13 smooches:

Olguet said...

Yo sé de la sensación cómoda que te da Manizales. Y hasta cierto punto te envidio. Yo en cambio en este momento lo que quiero es precisamente no tener ganas de quedarme en ningún lado, para poder irme a aventuriar tranquila y feliz y poder conocer todo lo todo que el mundo tenga para mostrarme antes de que un cáncer o una buena decepción de este mundo me maten. El otro día por eso te decía que estoy empezando a creer que el lema de mi vida va a ser: "No soy de aquí, ni soy de allá".

Ana María Mesa Villegas said...

¡Ay, no había visto!!!!
Tiamo.
Qué bueno que te quieras venir para acá. Qué felicidad. Sí, Manizales tiene muchas cosas de parecido con Medellín en eso que mencionas... no son tan distintas a la hora de la verdad. Y siendo así, a mí, que he vivido en las dos partes, me gusta mucho más Manizales (me disculparán los paisas que lean el blog con todo y los comentarios y que son tan sensibles con el tema, pero es que critican y critican a Manizales y uno no les puede opinar) porque aquí hay espacio y tiempo (como de los que me gustan a mí), y de eso allá hay muy poquito. Lo demás habrá que hacerlo, allá y acá. A mí me hace muy, pero muy feliz que te sientas bien acogida acá porque se te quiere por montones.

Ana María Mesa Villegas said...

Ah, y Olguet cuando termine de recorrer el mundo también se puede venir para acá.

Este said...

Yo vi he vivido en las dos, y este pedacito de tierra es mas amañador.
Que palabras tan bonitas para este pueblo tan aporriado estos últimos dias. :)

S E B A S T I A N G O M E Z said...

Oigan!

Yo no critico a Manizales. A mi me parece bacano vivir allá o en otra ciudad de esas porporciones (pero no en Cúcuta -que pena con los cucuteños, pero a lo bien que no-). Yo creo que eso es la edad, uno cuando está más pequeño prefiere a San Francisco, a New York, a las ciudades grandotas donde hay mucho para hacer, donde si vale la pena trasnochar, porque de repente hay un festival que empieza a las 12 de la noche, uno tiene amigos coreanos y cosas así. ¿Pero ya? Uno por fin se da cuenta que el mejor lugar, el lugar más feliz, más cómodo, y más tranquilo del mundo es la propia mente, la cabeza de uno. (Yo también soy muy cliché). Y que chimba que te vayás Márgara, porque te puedo ir a hacer la visita. Y sí, de acuerdo, Roberto Luis Jaramillo es el mejor profesor del mundo.
¿Y la gente de Manizales pa' dónde es que se quiere ir pues? No me digan que pa' Bogotá. Que caspa. Si yo fuera de Manizales, me iría pa Chinchiná, que es un pueblo con skatepark.

Olguet said...

Ani, muchas gracias por esa invitación!. Margarita aún sin estar allá, ya me invitó y hasta me encontró posibilidad de trabajo en una Universidad. Cuando termine mi "zona de desarrollo próximo" por el sur, vuelvo y hago visita por Manizales. Uno nunca sabe dónde y cuándo va a terminar en qué y con quién.

Mónica Palacios said...

Me parece muy valiente la gente que decide empezar una nueva vida en otro lugar. Yo lo hice una vez hace cuatro años y lo voy a volver a hacer el próximo año-menos por valiente que por enamorada, pero vale-. Así que mucha suerte, Maggie.
Yo solo he ido a Manizales dos o tres veces y por no más de tres días, pero también me ha dado esa sensación de lo cercano, lo conocido, aunque más frío. Y la diferencia con Medellín son como tres cuadras, pero las de allá empinadas. No sé de dónde ha salido esa idea de Medellín como gran metrópoli, cuando ni siquiera se sostiene por sí sola. Pero bueno, ese es otro tema. Lo cierto es que las ciudades pequeñas a mí me encantan, porque son acogedoras y fáciles de manejar, por eso me gusta vivir en Medellín y seguramente me encantaría también vivir en Manizales.
Espero que tus planes sean para el 2012 o si no, que estés en Medellín en diciembre, para que tomemos guaro -o ron, pues- con buñuelo.

maggie mae said...

La Censura en Medellín: http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural-revista-arcadia/articulo/6-quienes-censuradores-medellin/25912

maggie mae said...

Moni, para cuando vos vengás no me he ido, y si sí, pues me vengo con Ana. Una venida tuya no puede quedar sin fiesta con nosotros. Ya todos están avisados: entre el 1 y el 15 de diciembre Mónica está en Medellín y hay fiestecita, y Ana sube de Manizales.

Ana María Mesa Villegas said...

Yo creo que Ana baja de Manizales. Bajó de la sierra el indio.

keki said...

volvisteee!!! maggy!!!que bueno!!

Yo hago dos lecturas: a) vivir tranquila,

b)"todavía su amor me da descargas"..http://youtu.be/6-VBykKH5U0

keki said...

no puedo poner video en comment de blog, ¿cómo se hace?

Unknown said...

hey, que buen blog! ahora te sigo en twitter, gracias por seguirme también1 viví en Manizales 11 años largos y todavía deseo volver, de hecho vuelvo cada vez que puedo y siento esa misma sensación de paz que describes también en esta entrada.

saludos, espero verte alguna vez, allá o en medellín

te dejo los enlaces a mis blogs, por si te interesan:

http://disquisicionlegris.blogspot.com/

http://hipertextosantoinegerris.wordpress.com/

=)