Saturday, December 27, 2008

Tusa

The goddam movies. They can ruin you. I'm not kidding. (J.D. Salinger. The cather in the rye) Y si, con esta tusa que me está matando, intenté todo lo de las películas, llorar con películas románticas y cajita de pañuelos, salir a bailar con amigos, emborracharme hasta la inconciencia, comer un litro de helado de una sentada, ir a la peluquería y salir como una reina. Pero no, nada funciona, todos los intentos por dejar de sentirme triste son en vano. La desempacada de las cosas que tenía en cajas no he podido terminarla porque termino echa un mar de lágrimas, pero dejarlas ahí mirándome, como reminder de lo que iba a ser es peor.
Hasta que aparezca el clavo que saca el otro clavo, pero a mi eso tampoco me ha funcionado. Qué mierda, no quiero estar triste.
Pero me doy explicaciones para esto, cuando mi matrimonio resultó en divorcio, hace rato sabíamos que no íbamos para ningún lado, nos dio duro pero estábamos enterados de lo que pasaba. Cuando terminé con un novio con el que dure 6 años, creo que fue igual, las cosas se desgastan y listo. Pero esta vez me cayó como baldado de agua fría, no me habla, llama cada 4 días y promete que va a volver a llamar y no lo hace y yo me quedo viendo un chispero. La última vez que llamó yo iba en un taxi con uno de mis más grandes amigos camino a ver los alumbrados, plan que no podríamos hacer el uno sin el otro y que duró, creo, 20 minutos, tiempo suficiente para comerse una arepa de queso, mirar la gente mañé que va, comprar un media de aguardiente y tomar tres fotos. Dijo, te llamo mañana, van 5 días y nada.
Mi hermanito me dijo, y ¿sería que estabas muy intensa? como puede ser uno intenso con un hombre que no tiene domicilio fijo, que no tiene celular, que a duras penas está en la oficina y vive en otra ciudad? a punta de emails no se puede, creo.
Voy a tener que ir a la clínica del despecho de chiquinquirá blandón (no me pregunten porqué recuerdo el nombre de esta mujer, cuya clínica fue noticia hace más de diez años) donde le enseñan a uno que el otro era un güevón, desconsiderado, malnacido y que ni en mil años merecería pasar diez minutos con vos.

5 smooches:

Carolina Andújar said...

Me da hasta pena dejarte un comentario en este post pero es que ¡me da una piedra ajena! Con lo poco que decís ya me dan ganas de dejarle escrita una sarta de groserías al man.

Perdoname pero es que, hijueputa, yo creo que lo que más duele es necesitar hablar con la otra persona y darse cuenta de que ni siquiera era amigo de uno. Esos golpes son demasiado duros.

Te admiro por tener el valor de exponer tu tristeza así.

This too shall pass. Espero quepara vos sea pronto.

Apelaez said...

Si, como usted misma dice y con toda la razón: de los robos, los accidentes (y las terminadas) uno siempre termina agradecido. Espero que pronto se de cuenta de eso.
Abrazos,

Ah, le quedaron bacanas las margaritas.

AP

maggie mae said...

Gracias Alejandro, a usted también le quedaron bacanas sus margaritas. Camilo me trajo la revista y las leí primero que todos. jajaja.
Y si, ojalá todos quedemos agradecidos de este mal fin de año.

Camilo Jiménez said...

Vos también sos una de mis más grandes amigas, Maggie querida. Te quiero y te acompaño (pa alumbraos, tusas y lo que querás). Aquí toy.

maggie mae said...

Gracias!!