Ahora me vi un corto en el que hay una conversación entre dos tipos sobre un tema del que he oído hablar con frecuencia a los hombres: ¿quién folla mejor, las feas o las bonitas? (el corto es españolete). Las feas, dice uno de los personajes, porque creen es siempre la última vez y se esfuerzan por hacer las cosas bien. Este argumento lo he oído hasta el cansancio, hasta yo lo he dicho en chiste refiriéndome a mí misma. Pero ¿por qué nunca hablamos de esto las mujeres? ¿Quién picha mejor, los feos o los bonitos? En mi experiencia (iba a poner vasta, pero en este escabroso tema sonaría como si fuera una madame), debo decir, sin temor a equivocarme, que los feos. Los bonitos se las dan de mucho, seguro habrán pichado con más mujeres y creen que se las saben todas. WRONG!!! No se saben tantas, son muy poco generosos con el placer que deberían darle a la otra persona o pensarán que por ser bonitos uno se viene con sólo mirarlos. No niego que existe el placer estético: mirar a alguien que tiene un cuerpo armónico, un aparato de buenas dimensiones, unos ojos bonitos o lo que sea. El sexo, con amor o no, es para disfrutar y hacer disfrutar al otro, a veces he querido decirle al man, oiste, si no te interesa si a mí me va bien o mal, porque más bien no te hacés una paja, con la izquierda, puede ser, para que creás que es otra persona. Si no te interesa sino meterlo y te olvidás de que mi cuerpo consiste en otras cosas, no sólo mi cuca (y que, además, mi cuca tiene cositas por fuera también), conseguite una sandía o una papaya o un burro. Ser buen amante, aunque depende mucho de quién, cómo y dónde, es una obligación, si no estás dispuesto a hacer las cosas bien, no lo hagás. Si decidiste irte conmigo esta noche o por una temporada tené en cuenta que yo quiero hacer las cosas bien, ¿vos también? Yo sí miro hombres bonitos en la calle, pero la belleza ha sido muy pocas veces el criterio para acostarme o querer a alguien. Cuando lo ha sido, se me ha salido el tiro por la culata, porque pasa lo que pasa con algunas mujeres bonitas, o son bobos, o tienen un sentido del humor estúpido o salen malos polvos. Y para algunos que sean bobos o tengan mal sentido del humor es una bobada, si uno va a es pichar para qué carajos quiere que sea charro o buen conversador, y no, yo sí quiero conversar, antes y después.
Sunday, August 8, 2010
Yo llevo la obligación
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Thursday, August 5, 2010
Coincidencia
El martes fue un día horrible, aburrido y con muchísimas cosas para hacer: duró tres días. Por la noche me fui a la casa de Olguet para que me consolara por mi día y saliéramos a tomarnos una cervecita. Olguet se fue a vivir sola hace poco y consiguió un apartamentico en el centro de Medellín, a una cuadra del Parque del Periodista. Fuimos a comer y le dije que nos tomáramos una cerveza en El Guanábano, un lugar que no me gusta pero no tenía ganas de probar cosas nuevas. Mientras nos tomábamos la primera cerveza, vi un man parado en el parque tomándose una cerveza con una chica, y le dije a Olguet, ve, yo creo que ese es Juan David Vélez. Pero sólo lo había visto en fotos y es difícil saber qué tan alto es alguien o qué tan gordi. Espere a ver si fumaba porque sé que fuma. Y fumó. Entró pasó por nuestro lado para ir al baño, pero no supe si sí era. Le dije a Olga, vení, parémonosle al lado y decimos, ay, JUAN DAVID VELEZ me llamó, obvio sosteniendo el celular en la mano. Si al oír ese nombre se volteaba, ese man era. Planeando esto, los miré de nuevo y la mujer que lo acompañaba me señaló y descubrí que era Ángela Cuartas, a quien también conocía de fotos. Ellos habían hecho una cita para conocerse y de casualidad yo salí ese día y además fui a un lugar que no me gusta. Nos reconocimos y nos dimos picos de saludo y empezamos a conversar. Juandaví, contrario a lo que me imaginaba, es más alto y flaco, habla pasito y es algo tímido. No nos dejaba pagar nada, un poquito incómodo, pero el parecía que lo hacía con gusto. En una de sus idas a la barra por cervezas, le contamos a Ángela que los tipos en Medellín no son tan queridos, aquí todo es miti-miti. En Cali y en Bogotá como que siempre les toca invitar. Juandaví es aun más chistoso en persona que en la vida real, cuenta historias charras y hace conexiones raras entre las cosas. Ángela, contrario a lo que yo pensaba, es callada y algo tímida también, pero se ríe muchísimo. Cuando habla casi siempre hace preguntas. Yo, contrario a lo que ellos pensaban, creo, hablo por mil, no paro de hablar, de criticar, de hacer chistes y de reírme durísimo. Qué pena ahora que lo pienso, debieron llegar a sus casas pensando, ay, qué bueno un poquito de silencio. La próxima, si hay próxima, prometo dejarlos hablar un poquito y no gozármelos. Estábamos sentados en la mesa y vino un señor a pedir para "chorro", le dijimos que no y cuando se fue, yo dije que el señor sí conocía su audiencia, si hubiera pedido para dormida o para sus hijos, seguro en ese lugar no le dan nada, pero como suena honrado y sensato, pues la gente que está bebiendo le da para eso. Al rato llegó otro con el cuento de que necesitaba plata para una botellita de "chirrinchi", adujimos que ya había venido uno con ese cuento y que no teníamos. Juandaví le dijo que sus estrategias de mercadeo ya están muy manidas, y que debería buscarse otro argumento. El señor empezó a emputarse un poquito, pero decidí darle unas moneditas que tenía, cuando vio que ya tenía empezó a hacer adivinanzas para que le diéramos más. Pasó una cosa maluca y es que al señor que vende cigarrillos en el parque un muchacho le robó un cojín, yo los vi forcejar y vi que el señor se devolvió para su carrito y sacó un flamante machete y lo blandió contra su oponente. La pelea acabó cuando el muchacho bajó un brazo y salió un chorro de sangre impresionante. El viejito volvió a su carrito como si nada y algunas personas le ayudaron al muchacho a hacerle un torniquete. De los cuatro que estábamos, tres estamos en twitter. Yo hace algún tiempo me habían presentado a una mujer amiga, yo estaba bastante alicorada y supongo que ella estaba en las mismas mías y supuse que ella no me recordaría. Cuando nos encontramos en twitter supo de inmediato quién era yo, y recordaba quiénes eran mis acompañantes. Yo nunca la había visto desde esa vez que nos presentaron, pero nos reconocimos y se unió a nuestra fiestecita. Finalmente resultó una fiesta blogger/twitter. Olguet y yo debíamos madrugar y nos retiramos casi a la 1:30. Llegué a dormir con sonrisita. Qué maravillosa coincidencia y qué buena compañía fueron todos.
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Monday, August 2, 2010
Un paseíto
Sonsón es un municipio de Antioquia, al oriente. El más grande del departamento. Tiene todos los pisos térmicos, pero la cabecera municipal queda muy arriba, casi 2500 metros sobre el nivel del mar, y hace mucho frío. Del pueblo se ve el páramo. El paisaje es impresionante, los verdes, parece una colcha de retazos. La arquitectura es la de la colonización antioqueña, casas con zaguán, de puertas grandes, balconcitos chiquitos. J trabaja en regionalización de la Universidad de Antioquia y me invitó a que lo acompañara. A él le gusta muchísimo el pueblo y quería que yo lo conociera también. A mí me gustan mucho los pueblos, me gusta que el ritmo de vida sea más lento, no hay afán, la gente se conoce y uno puede saludar a todo aquel que se encuentra. Hace años vengo pensando lo rico que sería irse a trabajar a un pueblo, aunque sea por un tiempo. Nos fuimos el sábado por la tarde en un taxi que nos recogió a cada uno en su casa. Cuando llegamos a Sonsón ya era de noche y hacía mucho frío, fuimos a comer a un lugar que se llama La Victoriana o Victoriana, un lugarcito muy bonito y muy bien atendido. Caminamos un poquito, pasamos por la calle de las putas donde hay unas cantinas que parecen un corredorcito, todos muy iluminados con luz blanca de oficina. Después pasamos por una calle que olía a chunchurria, pasamos por la catedral que tiene un mural horroroso y nos fuimos para el hotel, que se llama el Tahamí (que son los indígenas que vivían en esa región). Es, me pareció, el hotel elegante del pueblo. Es una casa grande, donada por la Sociedad de Mejoras Públicas que en ese pueblo parece que han donado todo. Al otro día nos levantamos para ir a la universidad. Estaba lloviendo a cántaros, llegamos media hora tarde y los alumnos no habían llegado, de hecho llegaron muy pocos. Luego caminamos hasta un lugar que se llama Río Arriba y almorzamos tamales y chorizo. El tamal estaba delicioso, amo los tamales. Llamamos a un señor para que nos recogiera y nos llevara al pueblo, J tenía que asesorar estudiantes y yo salí a visitar los dos museos que me había dicho el señor del hotel, ambos cerrados, así que me devolví al hotel a dormir una siesta que se alargó hasta las 9:00. Salimos a comer y fuimos al bar de un señor que se llama Henry. De ese bar, me habían contado. Henry le da gusto a todo el mundo con la música, entonces, puede sonar una cumbia, luego rock, luego una de Leo Dan y así. Nadie se va, todos se divierten. Como fuimos un domingo por la noche, estaba muy solo. En realidad, sólo estaba el dueño, Henry, y un señor chiquito, de gorra y bigote tomando paraítos en la barra. El señor es un obrero que está haciéndole unas reparaciones a la catedral. Nos sentamos en la barra a conversar los cuatro. En algún momento empezamos a hablar de los mitos de Sonsón, Henry mencionó la Patasola, pero ese mito no es exclusivo de Sonsón y el señor del bigote dijo que sí había un mito: La machaca. La machaca es un animalito parecido a una mantis pero con una cabeza parecida a la de un cocodrilo, si la machaca lo muerde a uno, uno tiene 24 horas para encontrar alguien con quien hacer el amor (sic) o se muere. Nos pasamos, diría yo, media hora hablando sobre cómo funcionaría eso. Al rato llegó un señor borracho con cara de médico, pero no, era regente. Pidió una opereta o una zarzuela, pero Henry no puedo encontrar ninguna de las dos, entonces le ofreció pasodobles, el señor dijo que estaba bien así, apenas empezó a sonar el pasodoble me sacó a bailar, y quería que yo hiciera de toro y que él me clavara las banderillas. Después de bailar dos o tres pasodobles, me senté en la barra nuevamente a conversar y ha sonado un pedo, J y Henry me miraron como si hubiera sido yo, pero no, yo acepto la autoría de mis pedos, señalé al regente, cuando lo señalé sonó otro y dijo, ay, perdón, se me cayó. Como me gustan los cementerios, el lunes fuimos a ver el cementerio, la entrada es muy bonita, lástima que no llevé cámara. Tiene prado a los lados y dientes de león. Al medio día nos recogió un taxi para traernos a Medellín con dos monjas, una de las monjas, la que iba a mi lado, puso su chaqueta del lado de la puerta, de tal manera que quedaba a diez centímetros de la puerta quitándome espacio vital a mí, parece que a esta vieja cretina no le llegó el memo que dice que las puertas de los carros ya no se abren. Yo quiero volver a Sonsón y poder ir a los museos y caminar más por el pueblo y ver letreros charros, vi uno que decía "baratongo tanga, combatiendo la vida cara, así no ganemos nada". Eso sí la próxima vez llevo guantes y unas medias más gruesas. La imagen es del páramo.
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Thursday, July 1, 2010
Ctrl + z y otras funciones
Desde que tengo computador y descubrí la función de deshacer, he deseado, con fervor, que eso se pudiera hacer en la vida real. Decir algo mal dicho, caerse, regarse un alpin en la camisa blanca blancox delante del muacho que a uno le gusta. Me gustaría tanto que se pudiera, que cuando pasa algo vergonzoso, digo en mi cabeza, control zeta, control zeta, como un mantra. Obvio: nada pasa, pero no por eso dejo de intentarlo. Otra función que me gustaría es la de vista previa. Para varias cosas, uno para ver cómo lo tienen, demasiado grande, chiquito, peludo, motilado (que no me gusta ni cinco), gordito, en fin. Si supiera de antemano que está afeitado lo descartaba de una, pero ya uno metido en gastos, pues… También para saber qué tan buen polvo es, porque caras vemos, huevos no sabemos. Baja o no, muerde o no, es brusquito o las cosas que a uno le gusten, no hay nada peor que dar direcciones (entre otras, la empujada de cabeza de los manes es como para morirse de la rabia). Ya sabiendo lo anterior y si es uno de esos que uno dice, ay, yo quiero ser novia de este man: ¿Qué tan loco está? ¿Va a ser un cretino? ¿Tiene mamá? Si sí, ¿qué tan desequilibrada es la señora? (de haber tenido esta utilísima herramienta, probablemente no me habría casado). Copy paste, cuando uno está muy emocionado con una historia de su vida y se la quiere contar a todo el mundo se va uno mamando de contar lo mismo varias veces en un corto período de tiempo. Delete, me acuerdo de cosas que no sirven para nada, teléfonos y cumpleaños de gente del colegio que no veo hace quince años, uno oso que hice hace cinco años, datos curiosos bobísimos. Y bueno, estos son los que yo querría ¿a ustedes qué les gustaría?
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Sunday, June 20, 2010
El pasado
Algunos de mis queridos lectores recordaran la tusa que casi me mata hace como un año y medio. Yo la recuerdo muy bien. Y como recordarán también fue muy capaz el señor de hacérmela otra vez y casi casi una tercera. Esa sí no me deje, boba no soy. El señor en cuestión es un tipo muy especial, mucho. Muy inteligente, buen escritor, buen polvo, divertido. Pero no era para mí, ahora pienso que me hizo un favor al haberme dejado, salí ganando, creo. Hasta hace muy poco sentí que todavía lo amaba con locura y que si aparecía me iba a morir. Y bueno, apareció: escribió un email. Y me dio preocupación pensar que tal vez lo dejara entrar otra vez y me la hiciera de nuevo y me sentí inquieta todo el día ayer y pensé mucho y luego me emborraché y ya no pensé más. Esta mañana me levanté pensando en eso y volví a leer el email y sentí nada. Ya no siento amor, ni odio. De entre las cosas que le había escrito encontré este poema, de una señora que se llamaba Idea Vilariño, una poeta uruguaya. Este poema y muchos otros de ella fueron dedicados a Juan Carlos Onetti. Ya no será, Ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo ::::::: Parece que me lamento, pero no, es despedida. Por fin tengo la oportunidad del cierre: me despido de ese amor que ya no tengo, que ya no es y que ya no quiero que sea.
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.
Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.
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Sunday, May 30, 2010
Celos
Desde chiquita fui celosa. Mis amigos sólo podían ser mis amigos. Mis novios no podían hablarle a ninguna mujer que no fuera yo o una de mis amigas. Odiaba el "amigo" de mi mamá y detestaba a la esposa de mi papá. Con el tiempo y sin darme cuenta me fui como relajando. Cuando estuve casada, que yo recuerde, nunca hice un reclamo por ese motivo, ni con quienes he salido después aunque hubiera todo tipo de señales que después se confirmaron. Con mi mejor amigo que ya iba para solterón, cuando se consiguió una novia con la que hoy vive, sentí que cuando la conociera me iba a morir de los celos y, en cambio, fue una cosa bonita. Sigo esperando que me den ataques de celos y lo que pasa es que me siento feliz porque los demás están bien y que el lugar que ocupo en sus vidas es uno y el de los demás es otro y si me quieren es poco probable que me quiten ese lugar. Ja, me volví sor teresa, pues. 
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Saturday, May 29, 2010
Lonchería Maracaibo
De noche. Solos. Musica, suena de todo, está en random. a mí me gusta así, siempre es una sorpresa, salpicón de musiquitas, nothingelsematters-echalesemillaalamaracapaquesuene-lamalditaprimavera y así, los dos cantamos, y nos seguimos tomando un ron, qué buen ron pienso, nadie habla, a veces cuando estamos juntos no hay que hablar, pareciera que todo está dicho, hay días que sí hablamos, hablamos mucho, como si se fuera a acabar el mundo al día siguiente, hablamos hasta que sale el sol. tirando perico y tomando ron, a veces aguardiente, a mi me gusta el ron, a él el guaro, pero casi siempre ron sólo por ser querido conmigo.
de pronto suena una buena canción me mira, lo miro y nos paramos a bailar, es extraño, es mucho mas alto que yo y no cuadramos bien bailando, pero se siente bien, calientico, como meterse en la cama. Todo con el es así, calientico y cómodo, tranquilo, sin muchas palabras, yo hablo mucho, a mi me gusta hablar, pero con el no hay necesidad, eso que hacen las parejas de decirse lo que sienten y eso, pues no es necesario, mirando como está el otro ya sabemos qué pasa.
son las 3 a.m. se nos acabó el ron, como siempre llamamos a la Lonchería Maracaibo.
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Quejas
Dormí mal porque se quedó a dormir alguien en mi cama, nos dormimos demasiado tarde y se levantó demasiado temprano para irse y luego tener que volver porque dejó la billetera y las llaves de la casa. Tengo gripa, una gripa inmunda que me tiene el cerebro parado. Tengo que escribir un trabajo final para la universidad que no sale y no sale y no sale y lleva así una semana. Hace un frío horrible, está oscuro y llueve. No debo fumar porque también tengo tos y me está dando desespero porque veo que la cajetilla se va vaciando rápidamente en contra de lo que dice mi cabeza que debo hacer. Quiero comer montones de dulce pero no tengo plata para pedir un domicilio a la tienda, tengo que bajar hasta el cajero, pero las condiciones climáticas (ni emocionales) no me lo permiten. Este maldito sábado con cara de domingo no me va gustando. Para acabar de ajustar mañana son las elecciones para presidente y aunque sé por quien voy a votar, no estoy demasiado convencida. Otras elecciones que voy a votar en contra. Y mi cédula está inscrita al otro lado de la ciudad, donde vivía antes. No me di cuenta cuando hubo inscripciones en este lado de la ciudad. 
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Thursday, May 13, 2010
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El 13 de mayo de 1962 a las 11:45 a.m. se murió Margarita, la mamá de mi mamá. El mismo día a la misma hora, 15 años después, nací yo. Por ella me llamo así, mi mamá dice que nunca se le ocurrió ponerme así, pero me adelanté un mes y cayó justo ese día. Hoy, 13 de mayo, cumplo 33 años. Es una edad difícil para ser soltera, para vivir con la mamá, tener un trabajo que no da mucha plata, no haber ido a Europa y tener cada vez más pocos amigos, menos mal ya chulié lo del matrimonio. Pensando en cumplirlos, busqué en internet el número y wikipedia salió con cosas bastante estúpidas, entre otras: En fin, happy birthday to me. Ojalá mañana lleguen unas personitas de Bogotá que me van a alegrar mucho este fin de semana. 
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Wednesday, May 5, 2010
De las concesiones o de ser fiel a sí mismo (qué tal el título)
Esto tiene que ver con el post anterior, después de escribirlo y recibir tantos comentarios empecé a pensar que no podía ser tan cansona: estoy sola y he estado sola ya por un tiempo, pues listo hice concesiones, negocié conmigo, y empecé a salir con alguien. Las negociaciones funcionaron por un mes. No pude más. Ahora, sola, otra vez. 
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Sunday, February 14, 2010
Sponge-worthy guys
A veces veo tipos en la calle que encuentro muy atractivos, nunca hago demasiada fuerza para conocerlos (a menos que esté tomando) porque sé que cualquier cosa que hagan, hará que pierdan su brillo fálico. Me he convertido en Seinfeld en mujer, la diferencia fundamental, aparte de que yo soy una mujer real y él, un personaje ficticio masculino, es que él vivía (vive, sí, vive: Seinfeld no ha muerto para mí) en NY, una ciudad grande con millones de mujeres por conocer, mientras yo vivo en una ciudad que parece un pueblo, en la que los grados de separación entre quienes no conozco y yo es uno, y que tiene pocos hombres disponibles (amplia discusión he tenido con el montón de amigas solteras en estos últimos meses: escasez de hombres libres, heterosexuales e inteligentes en Medellín). Bueno, sacando el asunto de la escasez de rinocerontes, y volviendo al problema, ¿qué hace que se opaque aquello? En primer lugar, que digan ciertas palabras, por ejemplo: cabello, carro (para referirse a un bus), enojarse (yo no me enojo, yo me pongo brava o me emputo, a veces me pongo como un tití), disco (para referirse a una canción, hombre, un disco es un elemento circular que contiene varias canciones, en ocasiones puede ser una sola, pero eso no da para decirle disco a la canción. Esta la pasé y me supo a cacho), mamita (para referirse a la abuelita, con el argumento pendejo de que abuelita es la mamá del papá y mamita, la de la mamá), entre otras. Expresiones como "dios mediante" o "Gracias a dios" me desinflan inmediatamente. Los nombres en inglés, puede ser interesantísimo o pispísimo el hombre, pero (no quiero herir susceptibilidades, pero me pasa) John Jairo Jaramillo o Jaider Villa hace que se me baje ipso facto. La mala pronunciación, ay no, yo con taDSi no puedo, no me da, y aDStraPto, tampoco. La pronunciación correcta de la equis es impajaritable, así como las combinaciones CT, CD, etc. La mala ortografía… ¿Seré yo, Señor? (nah, son ellos maldita sea). Esto puede parecer muy superficial, tal vez lo sea. Pero todos tenemos unas condiciones que quienes nos rodean deben tener. Los hombres deberían agradecer que estas sean cosas que se solucionan rápidamente, sin mucho dolor. Los hombres se fijan más en cosas físicas que a veces ni una operación podría arreglar. Las mujeres a pesar de fijarnos en cómo se ven, finalmente nos transamos por una buena personalidad, un sentido del humor decente y tal vez que sea un buen catre (aunque el amor a veces perdona que sean los peores). Los hombres en cambio se van primero por cómo se ven las mujeres y luego, de pronto, en el resto (y si no es así, ¿por qué son los hombres los que tienen trophy wives y no las mujeres?). Yo, por ejemplo, si pudiera decidir la manera en que quiero que se vea mi chico, nunca me habría quedado con un tipo bajito y gordito (como han sido casi todos). Los prefiero más bien altos y flacos y narizoncitos (hace rato que uno de esos no me pasa). * Seinfeld dejó algunas mujeres por cosas como comerse las arvejas una por una, porque tenía manos de hombre (yo la habría dejado), porque no quiso darle un masaje, porque vio que su papá que era quien cocinaba no se lavó las manos después de ir al baño: pequeñeces. Pero, carajo, ¿no está la vida hecha, pues, de pequeñeces?
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Sunday, January 31, 2010
Líbranos de volver a leerte
Alonso Sánchez Baute es un abogado y escritor del Cesar. En el año 2002 obtuvo el Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá con la novela Al diablo la maldita primavera. El Escritor dejó su natal Valledupar cuando tenía 16 años para estudiar y nunca volvió, con este libro el autor quiso contar la historia de su ciudad, del Cesar y de dos personajes, para la opinión pública, malditos: Simón Trinidad (Ricardo Palmera Pineda), el guerrillero y Jorge Cuarenta (Rodrigo Tovar Pupo) el paramilitar.
Los personajes son el pretexto para contar la historia de la región, o ¿es al revés? La historia casi siempre la cuenta doña Josefina Palmera, con casi cien años, y una estupenda memoria, conoce los inicios de la región, de cómo se inventaron un departamento, del auge algodonero, conoce sus gentes, hace parte de la clase alta del Valle y da cátedra sobre economía, política y sociología, el personaje es inverosímil, uno no puede creer que haya alguien así. Nunca queda claro si él se la inventó o la señora si existe. Uno nunca sabe si esto es una novela o una crónica.
Al principio uno se pierde: menciona y menciona nombres y uno no sabe quiénes son, hay que ser nativo para saberlo. Después también sigue uno perdido, el libro tiene tantos elementos que uno no logra cogerla del todo. Por un lado está la historia de la región, por otro, la de las familias (no sólo de los personajes en cuestión sino de toda la red de familias) contada no sólo por la señora que mencioné sino por amigos y familiares y ex novias y hasta empleadas del servicio. Por otro, la historia de los personajes y por último la del autor. Esto último carga y carga mucho: "El encuentro ocurrió en mi apartamento bogotano, desde donde se aprecian el verde y el rojo de los cerros orientales" (p. 172) o "Andrés es mi amigo de vieja data. Nos conocimos en Londres (exactamente en el flat No. 5 de la Priory Road, en West Hampstead) cuando el…" (p. 250), cosas como estas se repiten en todo el libro, y a parte de no tener nada que ver con el libro, le dan a uno la impresión de que el autor quiere dar a entender que tiene platica, lo cual poco importa. Otra cosa que el autor menciona todo el tiempo es su homosexualidad, por un lado muestra que en Valledupar son homofóbicos y por eso nunca más quiso volver. Pero creo que también tiene un problema con su homosexualidad y usó el libro para sacarse la espinita: eso no tiene nada que ver con Jorge Cuarenta o con Simón Trinidad, ni con la Historia del Cesar.
Creo que mientras escribía y dándose cuenta de que las cosas no iban en orden y que el lector se confundiría dice: "Pero no caigamos en la trampa de la dispersión" y más adelante "Pero es mejor no hablar con tanto desorden y contar la tragedia desde el principio" (p. 253). Al libro le falto editor, o un lector amigo que le dijera que se estaba dispersando.
Hay otras cosas que hace el autor que no me gustaron, una serie de referencias cinematográficas desafortunadas: "o, digámoslo como lo dijo Al Pacino en esta película cuyo nombre olvido: si tienes el dinero, tienes el poder" (p. 156) o "que fue lo mismo que dijo con otras palabras Manny Rivera en Scarface: hijo de gato caza ratones" (p. 80) o "no me busco problemas con nadie, habría dicho con elegancia Rick en Casablanca" (p. 276) o "Esas silenciosas Fuerzas del Mal disfrazadas como Fuerzas del Bien son las mismas que menciona Kevin Spacey en los sospechosos de siempre cuando advierte que el mejor truco del diablo es convencer a todo el mundo que él no existe" (p. 214). También pone tres y cuatro adjetivos sinónimos juntos: "Súpito. Muerto. Noqueado. Atontado" (p. 263); "el muchachito invadió este mundo envuelto en el cordón umbilical. Morado, azulino, violáceo, lívido" (p. 58); "luego de su administración la ciudad luce cariada, desvencijada, avejentada" (p. 62). Hombre para qué tanto adjetivo junto. (si alguien recuerda la copia por triplicado).
No pude terminar este libro. Me parece un libro mal escrito y deja claro que el autor es un investigador muy desordenado y que escribió para sus amigos y no para un público más amplio. Las razones para vincular estos dos personajes, aparte de cosas obvias como que son de la misma ciudad, se vuelven cada vez más absurdas al buscar parecidos como que ambos estuvieron en la milicia, que ambos tuvieron problemas en las rodillas, etc.
Finalmente, el personaje de la señora (o la señora) hace aseveraciones que hacen que se le paren a uno los pelitos: "La violencia anida en nuestro corazón porque es la única manera que conocemos de hacernos respetar. La violencia es nuestro orgullo, nuestra dignidad, nuestra identidad: es ser avispado, es no dejarse mangonear" y "No pocos en el pueblo se identificaron con Cuarenta sabiendo que él hizo lo que otros siempre quisieron hacer pero nunca tuvieron las agallas para hacerlo. Cuarenta se convirtió en nuestro mayor héroe cuando nos devolvió la tranquilidad edénica, cuando se encargó de proteger nuestras propiedades". En este punto paré.
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Wednesday, January 27, 2010
Volví con Olga
Este diciembre fue un poquito extraño, cada vez que salí de noche sentí que era como un reencuentro del colegio, aunque no siempre fue con gente del colegio si me encontré con gente que no veía hace diez o más, gente que vive en otros países o que no va a ninguno de los lugares a los que voy yo, en fin, fue extraño y bacano a la vez. Entre esas personas estuvo Olga. A Olga la conocí cuando estaba en séptimo grado, un día que no nos dejaron entrar al colegio, yo iba devolviéndome y ella iba llegando, me dijo, hey ¿qué pasó? Y yo dije, se dañó una tubería y no nos dejan entrar, te querés ir para mi casa, dijo que sí. Desde entonces hasta que tuve 25 años fuimos inseparables. Yo tiendo a ser un poco egocéntrica, ahora un poco menos (bah, tengo un blog para hablar de mi). Y Olga era mi sideshow, siempre estaba a mi lado, como un superyó. Olga todo lo sabía, era parte de mi familia, al punto de decirle mami a mi mamá, mi hermano le hacía cagadas como a mí, y se burlaba de ella como se burlaba de mí: era como una hermana. Y no mi amante, como pensaba su familia. Cuando se murió mi papá, Olga estaba en mi casa, estaba durmiendo conmigo porque al otro día teníamos que presentar el ICFES (el examen que uno presenta para salir del colegio y sin el cual no puede entrar a la Universidad), nosotros salimos para la clínica y Olga se quedó sola. Hasta este momento no había pensado en lo maluco que habría sido para ella todo ese asunto, nunca se quejó ni dijo nada, y sacó un puntaje altísimo. Siempre estaba, me acompañó en las más buenas y en las más malucas. Tengo un amigo que siempre me dice que soy la mujer más inteligente que conoce (siempre le digo que tiene que conocer más gente), la mujer más inteligente que conozco es ella. Es brillante. Siempre dice cosas charras en el momento justo (signo inequívoco de inteligencia), en lo que hace es la mejor, escribe bien y además, es parchadísima. Es la mejor. No voy a contar por qué no fuimos más amigas, un día, ya no pudimos más, hace ocho años y nunca más volvimos a hablarnos. La primera vez que nos vimos, fuimos con mi mamá a la inauguración de una joyería de unas compañeras de nosotros, pensé que sería incomodísimo, pero no. Fue tranquilo, además estaba mi mamá. A la semana siguiente decidimos salir a tardear con otra compañera del colegio y terminamos las dos solas bebiendo y hablando hasta la 5 am. La segunda vez, nos encontramos en ese infame chat de facebook y me dijo, qué desparche, qué tenés que hacer ahora. Tengo que ir a mercar, ¿me acompañás? De una. Nos encontramos a las tres de la tarde, en el mercado compramos dos botella de wine cooler que era lo que tomábamos en el colegio y nos sentamos a ver videos de Les Luthiers y a cagarnos de risa, que era lo que hacíamos cuando estábamos en el colegio. Salimos y nos quedamos juntas hasta las tres am. Al otro día, yo no sabía qué hacer, si llamarla o qué. Como raro, no nos vemos en ocho años y de pronto la estoy llamando al otro día de pillarnos. Bah, no llamé, pero nos encontramos, otra vez, en facebook, y le dije lo que había estado pensando y me dijo, parce, sentí lo mismo, pero me dio pena llamar. AAAAAAHHHHH!!! Lo mismo de cuando éramos chiquitas. La semana hablamos todos los días y nos vimos 3 veces. Como me encontré con tanta gente, pues me tocó empezar a buscar las cosas que uno tiene en común con la gente, casi siempre sobre otras personas: ve, ¿volviste a ver a no-sé-quién? O ¿te acordás de esa fiesta o concierto o lo que sea? Con Olga no tuve que hacer eso, es como si no hubiéramos dejado de vernos nunca. Las miradas que uno tiene con las amigas, que no necesita decirse nada seguían ahí, los gestos. Me pone muy contenta que haya vuelto a mi vida. Estoy tan cursi últimamente, pero, pfff, qué carajos!!
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Tuesday, December 29, 2009
balance
Thursday, December 17, 2009
Historia de amort
Un día buscando cosas en internet caí en el blog de una amiga del colegio. El blog era un asco pero ella no dejaba de hablar de un tipo y puso un link al blog del tipo este, no pude de la curiosidad y me metí, el blog, contrario al de mi examiga, era buenísimo, hablaba de libros y era divertido. En el blog estaba la reseña de un libro que me pareció bueno por lo que decía el man, intenté conseguirlo en bibliotecas y librerías pero no pude, sólo se podía conseguir en España, bueno, no pierdo nada con preguntarle al tipejo este dónde lo consiguió. Yo no tenía buena impresión del tipo, por ser amigo de la señorita en mención, pero qué más daba, yo sólo quería conseguir el libro. Y le puse un comentario preguntándole por el libro. A los dos minutos me respondió que no se conseguía, que se lo habían traído. Bueno, le respondí, qué se le va a hacer. Mi blog era privado en ese entonces, me daba como penita que la gente leyera mis cosas y este man se leyó todo y puso comentarios en varias entradas, hasta que después de un rato, como media hora, me escribió preguntándome cuál era mi msn. Se lo di. Ese día hablamos como 4 horas por msn. Teníamos un montón de cosas en común, tanto tanto que el man me preguntó, ¿vos no sos un amigo mío? Tres meses después dijo que venía a Medellín, que si nos encontrábamos, por supuesto, respondí. Cuando llegué a donde nos íbamos a encontrar lo vi de espaldas, no sé cómo supe que era él, pero supe. Nos sentamos en la barra, mirando hacia el frente, y ninguno decía nada. Yo pedí un ron, él un aguardiente. Al segundo ron nos pasamos para una mesa y pedí un tercero para que me ayudara con la timidez (que quienes me conocen no creen que tenga, pero a veces si), cuando lo miré no me aguanté y le di un beso. Nos pasamos de traguitos, y su amigo, que es un grosero, me dijo algo feo, a lo que respondí de una manera muy poco ladylike, al final de la noche me dijo que nos fuéramos para el hotel, y nos fuimos caminando, varias cuadras por el centro de Medellín, yo estaba cagada del susto, pero iba agarrada de él como si fuera superman. Llegamos al hotel y ya estaba el amigo y me insultó, pero a pesar de sus insultos nos quedamos. Fue la primera (y última) vez que tuve sexo con alguien más en el cuarto (que fuera espectador). Nos volvimos a ver a los dos días, 24 de diciembre, en un bar que es horripilante pero que a él le fascina. De ahí salimos a quedarnos en un hotel que queda a 10 metros, porque yo no podía ni caminar, y porque ese día no se consiguen taxis. Al siguiente día nos levantamos en un hotel que tenía sábanas de plástico, ¡PLÁSTICO! Asqueroso, nos bañamos y salimos a buscar almuerzo, terminamos en un restaurante muy famoso que se llama Versalles, este man estaba tan mal que sudaba y sudaba y el mesero se dio cuenta y le dijo güevón, te vas a morir, ¿una limonada?, jajaja, fue muy chistoso. Salimos del restaurante, y salimos caminando por Junín, donde pensé que se iba a desmayar, y él, después confesó, pensó que iba a morir allí mismo. Cogimos un taxi y nos fuimos a otro motelucho en el centro a hacer siesta y a ver si este pobre hombre se recuperaba un poquito para ir donde su hermana y salir al día siguiente, creo, para Cartagena. Seguimos hablando por internet, pero nada más. Un día, al final de una semana santa deliciosa, acababa de llegar de la costa, me llamó, que estaba en Medellín, que su papá había muerto. Pudimos vernos hasta el fin de semana siguiente, yo me estaba graduando de la especialización y salí como un tiro del grado para poder verlo, me había llamado un montón de veces durante el grado y supuse que querría verme tanto como yo a él. Cuando llegué encontré que llevaba dos días borracho: ni siquiera se había bañado. Nos fuimos, otra vez, para el bar horripilante, al que después de esta noche nunca más quise volver. Allá me encontré con un amigo que se había graduado el mismo día de otra especialización y nos pusimos a conversar, cuando volví donde el chico, ya estaba cogido de la mano con la mesera!!! Obvio: me fui. Lo borré del celular, del Messenger, de facebook y lo saqué de taquito de mi vida. En el blog puse, sos un patan, sos un patán y así muchas veces. Y fue como si lo hubiera invocado, volvió, pidió disculpas y para mi cumpleaños me mandó el libro por el que nos habíamos conocido. Y pues claro, ¿cómo odiarlo?, después me contó que le tocó mandarlo traer, cambiar euros, y bueno, cosas que dan mucha pereza. Después vino y yo estaba despechada porque me había dejado un novio y claro estuvo ahí para hacer las cosas más fáciles, me llevó de paseo por los alumbrados del río, un paseo que sólo habría hecho con él, porque me parece aburridísimo. Con él pasan cosas muy charras, como si pensáramos exactamente lo mismo, en el mismo momento. Es lo máximo. Después nos dijimos, ve, si somos tan compatibles ¿por qué no intentar ser novios? pero no nos funcionó. No porque no nos quisiéramos, que sí y mucho, pero no ese amor romántico que uno cree, como en las comedias románticas, se hace en un fin de semana y dura para siempre. Después de muchas conversaciones decidimos que ser amigos era lo mejor. Y somos muy buenos amigos, tanto que podemos decir, como los adolescentes, que somos los mejores amigos. Y así nos funciona perfecto. Todo esto es bacano y bonito, porque usualmente este tipo de relaciones no terminan en amistad, intentar el amor y no poder casi siempre termina en odio o lo peor: en indiferencia y olvido. Este señor es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida y agradezco de todo corazón que él esté en mi vida. Hay gente que encuentra el amor de su vida, yo encontré el amigo de mi vida. Y bueno, me puse muy rosa, entonces se acabó este post.
Posted by
maggie mae
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